¿Qué es ser mujer?

¿Qué es ser mujer, es bajar las manos a nuestra intimidad y encontrarnos con una concavidad? ¿Es, como dice Aristóteles, ser hombres imperfectos, castrados, irracionales? ¿Acaso tiene razón Schopenhauer cuando promulga tenemos el cabello largo y las ideas cortas; o Pitágoras acertaba al decir somos caóticas, desordenas, procedentes de la oscuridad? Para Erasmo de Rotterdam somos la viva imagen de la estupidez y de la locura. Simone de Beauvoir promulga nuestros cóncavos, nuestros senos, nuestra sangre no tienen relevancia, nos hacemos mujeres, no nacimos siéndolo.

Platón se apiada de nosotras, pobres seres que están atenidas a sus casas, nos llama, no les falta la capacidad sino la oportunidad de que las dejemos participar en la vida. ¿La vida es solo la que estaba afuera de las cuatro paredes, mientras nosotras estábamos atenidas a la cocina?

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Sobre la muerte

Sócrates decía que de la muerte nadie sabe nada. No sabemos si es el mayor de los bienes o el mayor de los males, pero aún sin saberlo, damos por sentado que es lo segundo y tememos a ella, nos alejamos de ella, suplicamos para no tener que enfrentarnos a la muerte y esto, para Sócrates, es la ignorancia más vergonzante que podemos cometer: Huir de lo que no conocemos creyendo que lo conocemos.

Pues bien Sócrates, soy ignorante y aún no bastándome con esto profeso la más vergonzosa de las ignorancias: Temo morir. No temo morir porqué no sepa que hay después de la muerte, porque no sé si me espera la conciencia absoluta de mi partida o la inconciencia total de está. No, no es por eso. Temo morir porque hay una vida que todavía no he vivido.

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Cuando se levanten en armas

Una parte del pueblo está cansada, aunque lo diga más en palabras que en actos, de su pobreza. El pueblo está cansado de las jornadas largas de trabajo, de la explotación, del acoso sexual, de las violaciones, del mal trato, de la mala remuneración económica, de la pésima educación, de los precios altos de la canasta básica. Está cansado de solo poder comprar la canasta básica.

Están hartos de no traer dinero en el bolsillo, de contar hasta las últimas monedas, de que la comida no alcance, de no poder salir a comer a la calle, de no tener que comer en la casa, de no tener casa, de pagar la renta, de no poder estudiar, de que los lugares en las instituciones de educación pública se llenen antes de que sus hijos ingresen, de no poder comprar los útiles escolares, de privarse de muchas cosas para poder comprar otras.

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