A alguien

No eres nadie. Eres incorpóreo, eres etéreo, eres viento, eres sueño, eres necesidad. No eres nadie, porque no existes, porque no estas. No eres nadie, eres un futuro invento, eres unas palabras que no han sido dichas, eres un momento planeado/maquinado no sucedido en la realidad. Eres ganas, eres un rostro borroso, un timbre de voz que se asemeja a alguna canción, eres un desconocido que alguna vez tope, una frase de película que siempre recordé. Eres nadie y sin embargo quiero que seas alguien.

Eres una imagen que no es. Eres lo que puede ser inspiración, mi desesperación de. Eres una silueta que vislumbre, a la que me aferre, en la que en mi mente logré tener y después perdí cuando comprendí nunca fui, nunca fuiste, nunca fue. Sin tí no se como decir y mi todo depende de ese decir, sin tí ese poema no puede ser escrito, sin tí el mundo no puede ser visto como lo vería de estar tú aquí, sin tí yo no puedo ser la que seria si te tuviese, sin tí el amor no puede ser como seria de estar tú en él y quiero saber como seria.

Quiero saber lo que es tenerte aquí real, corpóreo, realidad, satisfacción. Quiero saber lo que es que existas, que seas un presente, un presente conjugado, un ahora; que seas unas palabras dichas, quizás menos intensas que las ficticias, pero dichas por tu boca y no por la mía; quiero saber que se siente que seas una fotografía vivida. Quiero que seas un rostro, una voz, un timbre de voz, un temperamento, defectos. Quiero que seas pero no eres, no ahora.

Y como no eres, te invento. Si, te invento. Tomo trozos de aquí y allá, tomo risas, rostros, pasajes, voces, anécdotas, poemas, escritos, novelas, realidades, escenas… Y te formo y cuando me canso de ese rompecabezas no humano, escojo un humano y me enamoro. Si, me enamoro y es muy fácil, pienso que eres él, que él eres tú, que él es él y lo observo, lo estudio, me acerco y suspiro y lo pienso y lo miro y lo vuelvo a mirar y me imagino que esta vez será, por fin será. Clasifico sus manías, sus risas, sus poses, su vestimenta, su cotidianidad, sus anhelos, sus metas, su mirar. Me encariño y me pregunto: ¿Lo quiero porque me obligué a quererlo o lo quiero por quererlo? Me doy cuenta, entonces, que el corazón no late con intensidad, que el poema no es sincero, que la lágrima no se resbala al extrañarlo y me alejo, me retracto.

No, la lágrima no se resbala al extrañarlo, una sola, tan poco dulce, tan poco formada, una sola que se resbalo un día me hizo saber estaba enamorada. Ese día te tuve y te has ido. Aquí te espero, porque mientras no eres, yo soy. Eres, sino la inspiración pura, si la forma de ver a este mundo, no para escribirlo, para compartirlo y crear entonces esa obra, ese poema que viviremos juntos. Aquí te espero a que de nadie pases a ser alguien, mis ojos, mi boca, mis oídos, mis manos, mi silencio y mi utopia estarán atentos.

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